08 décembre 2010

El deseo de ser un vagabundo

  Después de un paseo atropellado por el catalán y de volver a mirar fotos de mis vagabundos preferidos (Miroslav Tichý es el número 1), me sorprendí hablando con gatos (cuando en realidad con los únicos animales con los que puedo establecer un diálogo coherente es con los perros) y de una mancha obscura en la pared, comenzó a formarse un bisnieto mulato del mítico gato de Cheeshire. Me habló al oído y me dijo: Debes probar la vida del vagabundo al menos por un día.  Entonces vagabundeé, vagabundeé tanto que... [Lire la suite]