En los últimos días he tenido la sensación de que todo pasa demasiado rápido, que apenas y tengo tiempo de escribir y contestar e-mails. No he podido dejar de pensar en esta frase de Prevert que me citó EVM hace poco: 

 

"Necesito tanto tiempo para no hacer nada

que no me queda tiempo para trabajar"

 

[Creo que soy una Oblomov, pero eso ya lo sabré (y lo sabremos) en marzo de 2012 cuando salga Aire de Dylan, la próxima novela de EVM], que espero con gran emoción y ansiedad.

Con la velocidad rabiosa de los últimos días, ve aquí, ve allá, escribe esto, manda lo otro, traduce aquello, bla bla bla (aunque tengo la sensación de en realidad no hacer nada), había olvidado mencionar que un fragmento de mi poema de largo aliento ✒Primera volcadura salió en este número del muy bello Periódico de Poesía.

Por lo demás, estoy muy contenta con mis lecturas del momento: El dossier Vila-Matas en Le Monde de Livres, Los libros son tímidos de Giulia Alberico (trad. Francisco  de Julio Carrobles, Periférica, 2011) y Baltiques, oeuvres complètes, 1954-2004 de Tomas Tranströmer (trad. y pról. Jacques Outin, Gallimard, 2011). 

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Nb. Leídos en la cama, por supuesto, para tener un ligero aire Oblómov.