El clima en Montreal es templado, con viento y sol discreto, lo cual es óptimo para mí, pues fácilmente me sofoca el calor. He, por decirlo de alguna manera, "acuñado" una técnica para salir a reconocer lugares a los que nunca he ido antes, como en este caso, Montreal (para ser más específica diré: Viejo Montreal, donde viviré algunos meses). El jueves por la tarde tomé mi Chet Baker piensa en su arte y sentí que mi casa estaba donde quiera que yo fuera con algún objeto querido (o persona). Me senté en una mesa para picnics sobre una extensión de pasto, cerca de las vías del tren en el Viejo Puerto y leí. 

 

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Zoom de la primera página:

 

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No hay que olvidar una música para confundirse entre el viento húmedo, la gente, el paisaje desconocido que poco a poco se vuelve familiar y los objetos que uno quiere. Y entonces, Montreal y el mundo entero, se vuelven tan ligeros y suaves, que yo ya no existo y floto y vuelo y nado y cierro los ojos y no sé más cómo abrirlos.

 

 

 

 Pd. No se pierdan esta bella entrevista que le hicieron a EVM en Paris Review