25 novembre 2009
Declaración de amistad con la boca llena de insectos
En el pie de foto que reprodujo Dora T. Malú de la entrada número cinco "Reordenación y trama", dice "Foto de mi amiga Karla Olvera", lo cual no puedo leer más que como una bella declaración de amistad. Una amistad más o menos autista, llena de monólogos que sólo a momentos se entrecruzan y dan la ilusión de ser diálogos. Como símbolo de amistad, te ofrezco chapulines, Dora:
Chapulines (que ya estaban muertos) listos para ser asados.
tostada de arroz con dip de cebolla, chapulines asados y limón
Exacto, no me reconozco con la boca llena de tantos insectos.
Sigo teniendo cara de seria, eso siempre, pero no puedo mirarme con la boca llena de chapulines.
Ese es el gran secreto, Dora: comer los chapulines sin mirarlos.
Fuente de inagotable proteína, según dicen.
señorita Krick.
23 novembre 2009
La señorita Crick
En la Historia abreviada de la literatura portátil (Anagrama, 1985) se describe a un artista portátil así:
“(...) la imagen de una persona célibe, imposible, gratuita y delirante, es decir: un artista portátil, o, lo que es lo mismo, alguien a quien uno puede llevar tranquilamente a cualquier parte".
Desde hace un par de semanas, cuando volví a estas páginas, recordé la película Stranger than fiction (Marc Foster, 2006), que trata de la vida de Harold Crick—un hombre “de carne y hueso”, que es al mismo tiempo un personaje de ficción— y todos los eventos que me sucedieron no hicieron mas que comprobar una secreta tesis, apenas pronunciable en los lindes de mi pensamiento, intuición y sentido común: soy algo así como Miss Crick.
Harold Crick escucha una voz femenina todo el tiempo. Al principio cree que se trata de una suerte de conciencia, aunque la voz funciona de manera más parecida a un oráculo. Siempre dice lo que le pasará a Harold. Un buen día, Crick descubre que la voz que escucha, existe porque además de él, otros la escuchan en un programa de televisión.
Intrigado, pregunta quién es y se entera de que se trata de una afamada escritora británica. Consulta a un profesor de literatura, especialista en la obra de la escritora. El académico le dice que ella tiene una larga tradición de matar a los personajes de sus novelas. No contaré más, vale la pena mirarla.
Lo que rescato de Stranger than fiction es la asombrosa y terrorífica posibilidad de escuchar (o leer en mi caso) una voz capaz de describir lo que uno debe vivir. Es cierto que toda vida es una historia, pero qué pasa cuando una historia es una vida... ¿entonces qué? Lejos estoy de un tono dramático, mi única intención es manifestar la sensación de ser una suerte de Miss Crick las últimas dos semanas.
Vila-Matas pasaría
a ser la novelista británica de Crick. Este fin de semana me mudaré y tengo la
extraña impresión de que he debido mudarme para comprobar si soy una karlatone
portátil. Lo de la mudanza surgió de improvisto, mientras tomaba algunas citas
y apuntes de la HALP. Como si eso no fuera suficiente, encuentro que mis gustos
y mis colecciones se adecuan a esto: "Le gustaban a Walter Benjamin los
viejos juguetes, los ellos de correo, las fotos de tarjeta postal y esas imitaciones
de la realidad de los paisajes invernales contenidos dentro de un globo de
vidrio donde nieva cuando se los sacude”. Agrega Vila-Matas: "El amor de lo pequeño
es una emoción infantil".
La construcción del artista portátil es la captatio para introducir a la figura del shandy. Ambas se intersectan perfectamente. Del segundo se dice que debe reunir tres características: un alto grado de locura, una obra que no sea pesada quepa perfectamente en un maletin y por último, que funcione como una máquina soltera. Shandy o artista portátil, máquina soltera o célibe, fuere cual fuere mi destino literario, idéntica a la sensación que me produjo enterarme que me mudaba, fue la de cuando este fin de semana me di cuenta de que la soltería era algo que apreciaba profundamente. No entraré en detalles, sólo deseo decir a mi favor que mudarme y permanecer libre de compromiso, parecieran haber sido escritos 24 años antes para que yo los leyera y las cosas cobraran más sentido. A los chicos les diré que la culpa la tiene Vila-Matas y si los de la mudanza se quejan por el tamaño microscópico de mis cajas, les diré lo mismo. O mejor aún: ese recado dejaré en mi contestadora telefónica:
05 novembre 2009
La valise de todos
Todo comenzó con una evocación, con una maleta imposible, capaz de contener una nueva historia abreviada de la literatura portátil, que se desplegara a la menor provocación del azar objetivo. En ese entonces se le veía lejana, aunque definida.
Después supimos más, aunque no todos entendieron: "(...) Me dijo que ahora era suya, pero había pertenecido a Arletty. Saludé a
ese señor y le agradecí la maleta prestada. Le dije que la habíamos abierto virtualmente en mi blog en web, pero no me entendió, no entendió nada."
Y así, como si nada, apareció en el Centre Pompidou paralela, separada por un sillón y desfasada apenas unos cincuenta centímetros del que tanto la invocó:
Desde entonces, la valise/maleta se volvió patrimonio de todos los lectores del blog en web y uno puede invocarla como antes hizo él. La maleta se puede teletransportar y aparecer en formatos inverosímiles. De momento, ha interrumpido las llamadas en mi teléfono celular, los mensajes, todo. La minimaleta se ha empeñado en ser el único objeto.
Para teletransportar la valise, basta con colocar el recipiente que la contendrá frente al blog en web de EVM diciendo con discreta vehemencia fortis imaginatio generat casum y la valise cambiará de soporte. Así fue como pasó con mi teléfono.
01 novembre 2009
Todos mis muertos
Hay algo en el aroma de las flores de cempasúchil que pareciera invitar al más sutil de los viajes. Más cercano a lo cítrico, pero sin ocultar cierta dulzura, su perfume discreto se vierte sobre los cementerios y las casas en vísperas del Día de Muertos. La flor existe en dos colores: anaranjado y fucsia. Las del primer color son más ligeras, tienen pétalos separados y apariencia más sencilla; mientras que las otras son pesadas, de pétalos compactos y apariencia aterciopelada. Es común mezclarlas en las ofrendas.
Los alimentos y bebidas de mi ofrenda son para tres personas diferentes, a las cuales guardo en mis afectos más íntimos: mi abuela Conchita, mi tío Paco y mi tío David-éste último, pronto cumplirá un año de fallecido. La comida: tamales, pastes, empanadas, pan de muerto, biscotti de chocolate, dulce de calabaza, uvas, manzanas, chocolate amargo. Los cigarros son para mi tío Paco. A cada uno su bebida favorita: para ella, una coca, para mi tío Paco, su cerveza Victoria y para mi tío David, su coca light (era diabético). La sal y el agua, no sé muy bien por qué se ponen, pero no hay ofrenda sin sal ni agua. También están presentes las calaveritas de chocolate (que podrían ser de azúcar si se quiere ser más típico) con el nombre o la foto de los difuntos. Por poco lo olvidaba: mucho cempasúchil por aquí y por allá, que perfume la visita de los muertos, pues según la creencia popular, llegan hoy.











