Todo comenzó con una evocación, con una maleta imposible, capaz de contener una nueva historia abreviada de la literatura portátil, que se  desplegara a la menor provocación del azar objetivo. En ese entonces se le veía lejana, aunque definida.

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Después supimos más, aunque no todos entendieron: "(...) Me dijo que ahora era suya, pero había pertenecido a Arletty. Saludé a ese señor y le agradecí la maleta prestada. Le dije que la habíamos abierto virtualmente en mi blog en web, pero no me entendió, no entendió nada."

Y así, como si nada, apareció en el Centre Pompidou paralela, separada por un sillón y desfasada apenas unos cincuenta centímetros del que tanto la invocó:

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Desde entonces, la valise/maleta se volvió patrimonio de todos los lectores del blog en web y uno puede invocarla como antes hizo él. La maleta se puede teletransportar y aparecer en formatos inverosímiles. De momento, ha interrumpido las llamadas en mi teléfono celular, los mensajes, todo. La minimaleta se ha empeñado en ser el único objeto.

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Para teletransportar la valise, basta con colocar el recipiente que la contendrá frente al blog en web de EVM diciendo con discreta vehemencia fortis imaginatio generat casum y la valise cambiará de soporte. Así fue como pasó con mi teléfono.