13 juillet 2009
La posibilidad de 900 cartas o ninguna
En una libreria de Viejo
Lyon, vi por primera vez un auténtico libro oulipiano, uno de Queneau, que era
de poemas: cada línea era perfectamente intercambiable por otra. Todos los versos estaban recortados y uno podía
componer los poemas dejando el verso 1 de la página 1, luego el verso 2 de la página
20, el 3 de la 24, el 4 de la 2, el 5 de la 41, etc. Lo fascinante era que los
poemas tenían congruencia.
Años después, al momento de escribir una carta, en la que no sabía muy bien qué escribir o quería escribir tantas cosas sin saber muy bien cómo empezar, recordé el ejercicio de Queneau. Alineé las tiras de papel y luego escribí una línea y luego otra que tuviera relación con la primera, y una tercera que se pudiera poner después de la segunda o de la primera y así, hasta juntar unas treinta. La carta quedó así:
El destinatario, a su vez me
escribía una carta al mismo tiempo. Una carta más clásica y convencional, pero
no por ello menos bella. Sin embargo, su depósito en el correo fue sumamente
inusual y desconcertante para mí: ¡La envió a una dirección que copió al azar
en el directorio telefónico! Eso no me gustó tanto. Días después me dejó leer
el borrador de la carta y me dijo que podía conservarlo si quería. Naturalmente,
lo dejé sobre su escritorio. No nos escribimos más.
Commentaires
Si le dejó leer la carta es que deseaba impresionarla, sin duda. Quien recibió la carta si que tuvo que estar desconcertada´, sobre todo si se trataba de un marido celoso. Lo más incomprensible para el marido desconfiado es que su mujer aceptara cambiarse el nombre en favor de otro más punk, Karla Olvera. Curiosamente el mismo nombre de la estudiante de ultimo año de prácticas en la uni donde él trabaja de prof.
Lo más dificil no es recuperar una carta perdida, los nombres: deberían de ser intransferibles.
he pensado en cambiar de nombre, de hecho lo hago con cierta frecuencia. En mi deseo de no ser nadie -como el artista del hambre de K- terminaré por creer la frecuencia de los nombres como moda. En méxico hubo una emperatriz austriaca Karla, creo. Las estrellas de cine hicieron también lo suyo y por eso tantas niñas de culturas no anglosajonas se llaman Rita (precioso nombre)
Tal vez esa carta dirigida a Karla la ha recibido una actriz de cine retirada que se dedique a buscar a la verdadera Karla para devolversela. Lo pero de todo es que su contenido sigue siendo un misterio.
Eso.
Karlatone: hermosa tu letra.
Delolás: era Carlota.
Saludos, muchos.
cartas, letras
hola Delolás,Partelus, Alberto, Rocamadour y tantos otros nombres que te conozco:
muy linda tu historia del destino de aquella carta, me ha gustado mucho.
~
Javier: Gracias por la flor, uno que otro profesor sufrió con ella este semestre porque no es exactamente redondita y separada, jajaja.
abrazos a los dos,
karlat
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