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Hoy fui a ver Delta (Hungría-Alemania, 2008), dirijida por Kornél Mundruczó, con bellísima música de Félix Lajko y fotografía magistral de Mátyás Erdély. Salí pensando en que la gente fea no soporta lo bello. Una vez alguien me escribió:"eres como una taza de porcelana que siempre quise romper". Evidentemente se trataba de una persona fea. La dualidad belleza/fealdad a la que me refiero no radica en el aspecto físico y tampoco se reduce sólo a la belleza interior. Hablo de la belleza humana como un continuum de atributos que hacen posible la creación, asimilación e invención de realidades -situaciones, objetos u otro tipo de obras- que nos hacen creer que el mundo es en verdad maravilloso y que vale la pena.

En Delta, los dos personajes principales son bellísimos -y resulta que también son hermanos- : construyen una casa en medio del delta del río Danubio y un inmenso puente para llegar a ella. Un día dejan la red y atrapan una cantidad asombrosa de peces. Invitan a la gente a una comilona y es ahí cuando los feos se develan tal y como son, tratando de opacar tanta belleza, de anular lo que es superior a ellos incluso cuando se extinga.

(Hay una cita en Philippe et les autres (Cees Nooteboom) que habla sobre esta envidia respecto a lo bello pero no la tengo a la mano, la buscaré).

Recomiendo ampliamente esta película. Se puede ver el trailer dando click aquí.

karlatone cinéfila.